Luis:
A veces quiero abrazarte y te abrazo (¡vaya si te abrazo!), a veces - a veces - estás en todo lo que veo, imagino que sos parte de mi tocadiscos y que éste reproduce tus palabras, y me sostengo en el espacio para oírte. Respirar. Y pitas tu tabaco que tanto me gusta que lo compartas conmigo, y aspiras para largar la última frase tímida del texto que escribiste pensando en quien te hizo despegar en la arena, mientras yo me fundo fácilmente en aquel hálito. Luego levantas la mirada y no oís ladrar a los perros, y no te ahogas en llanto aunque así lo desees, y no hace falta que digas nada, y tus hombros se levantan como pidiendo disculpas, y reímos, como tantas veces, Luis, tantas risas somos, y te hallo feliz en mi, mas, me pregunto ¿Cómo estás, Luis? ¿Cumplirás feliz?

Comentarios
Publicar un comentario