Shavat
Luego de caminar por un recorrido de dos horas de distancia a ritmo de turista subí una montaña por una escalera de hormigón muy empinada, tardé al rededor de quince minutos en llegar al ante último escalón, arriba, dos niños remontaban una cometa que estaba a punto de quedar enganchada en los cables de la montaña de la iglesia de Nuestra Señora del Pilar, a la distancia, una piedra gigante, oficiaba de tarima para dos águilas Harpias.
Agradecí haber nacido.
Shalóm

Comentarios
Publicar un comentario