Anáfora
Prendo y fumo. Pito: de pitar con fuerza y que caigan rechonchos los blancos ojos. Corto la punta, la muerdo: de quitarle los estribos y comerme las escenas. Fumo, de revote, oscilante, como quitando de arriba el polvo que cruzó la calle. Espero la foto y vuelvo a fumar, me olvido de que se apaga. Que está hecho por gusto, porque éste no se traga, de atrevido grosor. Revindico la imagen de la niña en la pecera, ahogo sus fauces y cae madura, como fruto. Fuma, después de ella, lo que queda de mujer. Vuelve sus pasos para encontrar lo perdido, aparece en el bolsillo. Prende y no fuma. Los sueños son anáforas de un lugar sin tiempo.

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