Asirlo

 Desde la cintura, pero no apretar, 

darle fianza, para que pueda liberarse. 

Dejar que corra como animal salvaje, 

no mutilar sus alas, sin que pueda usarlas, 

al menos por vez primera, 

no quitarle lo prematuro, 

porque permanece dormido, por el resto de su vida, 

quien nunca puede encontrar la salida.

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