Faena post mortem
No merezco la fama,
ni la envidia que consigo carga,
como cruz,
como gemido nostálgico que desprende fulgor tibio,
tampoco merezco que olvides tus manos recorriendo lenta la piel que constituye a quien escribe,
no me rodees para absorber los delirios que nunca te atreverás a cruzar,
sobre mi balsa sonreirás,
más, jamás podrás andar,
pues ella no es mas que ilusión de encierro en la fragilidad civil.

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