Lunes sin voz - Relato acelerado
Ella ya no quiere hablar de ciertas cosas, a veces pienso que ya no quiere hablar de nada, perdón, no es que ella no quiera hablar de nada, creo que es conmigo, actúa como si se hubiese cansado de intentar algo o como aburrida, las pocas veces que cruzamos palabras siempre termino por darme cuenta que yo también estoy cansada, un poco de ella, de esa actitud tan ausente y un poco de mi, de siempre intentar tomar la última copa, de ser tan nostálgica, no sé si es la palabra correcta para definirme pero va por ahí, uruguaya también podría definirme, y sin ánimo de caer en un patriotismo barato, sino que viste cómo somos, tenemos la nostalgia metida en la cabeza o en la garganta, o en alguna parte del cuerpo o del alma, y desde hace años, porque mis viejos también son medios así, y los viejos de mis viejos, por los inmigrantes y la dictadura y qué se yo. A veces la extraño tanto que quiero ir corriendo a meterme entre sus piernas y recordar todas esas veces que me embriagué bebiéndola, y otras veces escribo para desasirme,porque escribir es la manera mas mía de liberarme, aunque ella nunca lea esto, o quizás sí, pero seguro yo no me entere de eso.

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