No te vayas - Martes tradicional



Tenía la nuca rapada, hacía mas de un año que no nos besábamos, ella siempre tan apresurada, con ese ímpetu de recién nacida, yo tan pensando en otra cosa, siempre pensando en otra cosa. 
"No te vayas" musitó y así me quedé, inmóvil, por un momento, sentí encarnar esa frase que tantas veces me reprocharon mis deseos "bajar a tierra", la miré, y ahí me quedé, como si su pedido hubiese sido orden, sin decir nada, no me fui. 
Pasamos la noche juntas, me descalcé los championes, me di cuenta que tengo que cambiarlos, que de tanto usarlos apretados les rompí la tela, pensé que no tengo que cambiarlos, que me gustaría, también pensé que no es una prioridad, que tengo que pagar cosas, que debo plata desde aquella vez que me fui a las carreras de ese lugar, que le debo plata a mis amigos, que no tengo mascotas en parte porque no me gusta la domesticación y en parte porque apenas puedo mantenerme a mi, volví de nuevo a tierra cuando escuché su respiración cerquita de la oreja, ella sabe que me gusta ahí, que siempre fue mi debilidad, la miré, sonreímos. 
A la hora los cuerpos estaban chorreando, babas, sudor y deseos, yo no recuerdo haber pensando en otra cosa que no sea su sexo, sus tetas colgando por encima de mis ojos, su paladar rosado que se dejaba ver cada vez que gemía. Tuve la sensación de que el pelo de su nuca creció cuando hundí mi mano para sujetarla, apenas pude hacerlo, pero pude, no se si es que presioné muy fuerte o que su pelo no estaba tan corto, a ella le gustó, siempre le gusta así. 
"No te vayas" mencionó, pero esta vez me miró, con ojos gigantes y oscuros, me miró a mis ojos que no pedían nada, que estaban pero no estaban, que hace tiempo miraban a otra mujer. 
Nos miramos.
Al rato estábamos desnudas en su cocina, ella preparaba café, a mi se me hizo tarde y me fui a trabajar. 
Hace mas de dos días que no duermo.


Comentarios

Entradas populares