Dentro de la mina de oro negro

Escucho como gime la libertad en mi cabeza,
espuma de cintura contorneada
tu voz serena como blanca melodía nostálgica.
El eco vibrante de la roja respiración de olvido,
se despide el nombre que nunca fue aceptado,
sin lugar donde reposar el llanto empedrado.
Soy semilla en la oscura vorticidad flameante
que estallaría por falta de oxígeno como reloj
detenido únicamente ante la muerte.

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