AbC/es diario/Z

No podría encarnizarme con la escritura ni aunque lo desee con todas las fuerzas de mi ser.
No escribo para desprender palabras porque sí, creo en que cada letra tiene su fundamental importancia,
creo en los espacios que se forman con ellas, creo en los orificios de las O, como en los de la P, de la R, de la E, a veces me cuesta creer en la A, por ser la primera, pero siempre confío, y plenamente en la Z, ella si que sabe esperar, veintiseis impacientes mujeres, y ahí llega ella, porque cada letra es una mujer, a pesar de ser la última es la única que me sirve para marcar que es eficaz: sin ella sería una simple sigla, de alguna tienda de calzado, o una aburrida asociación de abogados, o peor aún una Estúpida Forma Imprescindible  de Carreras Abismales, mas agrego una Z y puedo decir que es eficaz, como encontrar la llave al llegar a la puerta de mi casa; a veces pienso en las abreviaciones de palabras, confío en que la K puede ocupar dos lugares, el de la C y la A, entonces, la Z se vuelve tan eficaz como encontrar la llave al llegar a la puerta de mi Ksa.
Imagino de a momentos que la Q va enojarse de tener que hacerle compañía a la U en ocasiones; que un día va a levantar la cola de su vestido y quedará en forma de O, caminará hasta alguna otra letra para inventar la EFICA (Empresa Fiscal de Incomprendidos Cansados y Abatidos) y juntas combatirán por la libertad de las letras.
A la que me cuesta entender es a la L, ella siempre tan recta, pero eso sí, tengan mucho cuidado si la bañan con cursiva (miren que se los digo en serio), se pone con unas vueltas que ni les cuento, la otra noche conversamos acerca de los baños en cursiva, yo le pedí que no se los diera muy seguido, recuerdo que no tenía mucho tiempo para ponerme a discutir con la L si quería o no quería engancharse con otra L, necesitaba escribirle a Ella y ¿pueden creer que no se querían agarrar? y eso que son la misma, pero claro, eso tenemos todos: Un día nos damos un baño de cursiva y de repente nos ponemos esquistos.
A la que detesto a menudo es a la H cuando se pone alcahueta, se vuelve aliada sólida de la S y manda a callar a cualquiera, un día me enojé bastante, y la mandé a callar, pero me volví rabiosa, porque la muy zorra (y gracias nuevamente Z) de la H no solo que se volvió muda, sino invisible, y solo salieron muchas S de mi boca.

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