Recaída

Capítulo 7

Recordar que transgredir es transgredirse.

Bebo el agua que mi mano sostiene en el cuenco vidrioso de los ojos de antes, soy bebida por cristalino aliento de sollozo, camino cinco pasos a la izquierda en ésta habitación con olor a amor recién muerto y café. Vuelco lento, por gusto, porque estoy cansada ¡harta! de éste vaso y de tus ojos, harta de verme en vestidos de otros, vuelco todo los restos de sueños que creamos. Vos parada frente a la ventana de hierro le sonreís a la imagen de nuestro perro que lleva dos horas atado y yace inmóvil, crees que está muerto, te asustas, lo veo en tus ojos profundos expandiéndose por la frente y las cejas haciendo juegos repentinos,  - te agarré justito, digo para mis adentro - me miras y me sonreís. Yo estoy harta y te sonrío.

La luna frena el silencio y rompe la ola tu mentón que no perdona el puchero corrugado que mostras.

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