Caracola dócil

Después de tantos giros, que se recuerde que ¡poca cosa, no fuimos! nos convertimos en encuentro/ frecuencia constante, del abrazo; y siendo tan poco conscientes, nos dejamos fraccionar.
Las palabras que no digo decaen en un tiempo que transcurre,siempre, cinco vueltas antes de comenzarlo todo de nuevo, a veces pregunto si es cierto qué lo que no fuimos es cuestión de tiempo. Todo lo que se nos ocurre, los recuerdos que se confunden, y se funden en lo que, tal vez fue, las migajas del deja vú que nos duele, el eterno retorno que nos aferra a la posibilidad de que aún hay mas, de que la tierra no va a parar de girar, aunque el primer mundo sostenga el palo en ésta rueda, que éste hastío, no es eterno, no es nuestro.
La mayoría de las cosas que nos ocurren, son contagios colectivos, en nuestro costado susurra la voz que nos quiebra, que nos guía por caminos de soledad, de desconfianza, que nos amontona dentro del cenicero del poder.

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