Principio de diálogo
Entonces fue un momento de lucidez que me atravesó, en realidad fueron dos momentos, el primero fue dudar si era yo la única persona que tuvo esa revelación, y el segundo fue darme cuenta de que no era la única persona del mundo. Que mi mundo no es solamente mi mundo y que yo soy muchos mundos ¡porque soy muchos mundos, y no solamente yo, sino todos, somos! Estamos compuestos por estigmas, normas, parábolas reveladoras que nos indican y nos llevan a la creación de mundos, de historias falseadas, verídicas, empíricas, histéricas historias, somos una gran máquina creadora de mundos, mundos inestables, cargados de emociones mas inestables aún, propensos a destruir y crear, sin verguenzas, con miedos, frágiles, tupidos de lodo, envueltos en escombros. Temerosos.
No fue que mi pensamiento murió en aquellas palabras espumosas y confusas, me pasó que -supongo que alguna vez les habrá pasado- sentí que tenía todo alborotado, que estaba dentro de una bola de nieve, que cada palabra me llevaba a otra y a otra y a otra, y así pasaron dos segundos -aunque reconozco que sentí que pasaban años- y me llenaba de imágenes, recuerdos que afirmaban todos los conceptos que conseguía a medida iba derrocando otras ideas.

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