Lo que descansa bajo el mar
En alguna parte del mar un antiguo volcán dormido se despereza y sacude su gran cuerpo hundido.
Aquí, la tormenta es inminente, podemos observarla como se acerca desde la costa mas lejana de aquel cansado cuerpo y remonta olas agitadas, invadiéndolo todo de aromas tempestuosos. Lo previo es, un ojo claro que ocupa todo el cielo: observando calmo, como nosotros, ¡uh!manos, mirándolo todo, super asustados.
Allí, el cielo -que lejos de predicciones y anhelos- extenuante, destinado al encuentro veloz de fuerzas opuestas, a la voracidad de su función ya escrita, cruje.
Ahora, que la calma ya es un hecho y los animales salimos de nuestros refugios, de nuestra vaga comprensión de lo vivido, ahora, otra vez, para siempre el ciclo, creemos saber que pronto todo acabará.
Creemos saber.


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