En algún momento lo fue/será.

Pondré mis manos sobre mis hombros, y no serán mis manos, serán tuyas, y no serán tus manos solamente, será, también, la honestidad del mundo sobre mis hombros, y me acercaré a ti iluminando mi rostro con toda la blancura que te viste y me miraras, y serán los ojos del mundo mirándome. Y no habrá lobos que aúllen, ni hambre que distraiga mi atención, entonces te escucharé decirme - Tenes que irte de acá. Cuidate -. Y luego todos los caminos se abrirán ante mi, porque tus palabras me han protegido de lobos y de quietud, habré entendido que se me ha revelado una verdad. Una nueva verdad. Y no podré ignorarlo, porque he de ser llamada por y para ella, aunque todos se rían de lo que anuncio, quizás, aún no es mi tiempo para ellos.

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