El Tigre que mira a la Rana
Rana miraba el cielo con ojos de felicidad; Tigre, atónito por el cause de la mirada, se siente liviano, comprendiendo la pausa, observa los blandos cristales alargarse en un brillo que desconoce el lado lúgubre de la escena.
Tigre camina hacia el brillo, hipnotizado, flota, como hoja otoñal, flota, hacia el brillo, se mece sobre su deseo inherente, quiere tocar aquella melodía que blanda se expendía por toda la habitación. Habitación de viento, sin paredes, ni techos que sostener, habitación de cuerpos que siendo distantes y termales, se revuelven entre besos y mordiscos.
La certeza: Rana, siempre fue Rana, ahora Tigre puede verla.
Tigre camina hacia el brillo, hipnotizado, flota, como hoja otoñal, flota, hacia el brillo, se mece sobre su deseo inherente, quiere tocar aquella melodía que blanda se expendía por toda la habitación. Habitación de viento, sin paredes, ni techos que sostener, habitación de cuerpos que siendo distantes y termales, se revuelven entre besos y mordiscos.
La certeza: Rana, siempre fue Rana, ahora Tigre puede verla.

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