Él Ectra y Ella

¿Qué ojos podrán encerrar los deseos de exposición de cada uno de ellos? ¿De qué modo observar?
He creído y me han creído.
He visto las luces tintineantes rebotar en las espaldas llenas de sudor.
Hemos bailado, seduciendo, observando, queriendo seducir o ser seducidos.
Hemos contemplado la mano falsa dando golpecitos en espaldas frágiles.
Hemos metidos-nos por las narices los matices sedientos de ésta mezquindad brumosa.
Hemos querido ser, y hemos sido.

¿Será, entonces, qué no hay fragilidad propia cuando los ojos que observan se encuentran?

No ocuparé dos veces éste espacio; y si hace falta crearé murallas, masticaré trozo a trozo el hálito purulento que nos caracteriza, bailaré bajo el cielo que a todos nos baña,
y te haré el amor, a tí, no con mi cuerpo, sino con mis palabras.

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