Golondrina

La música no tiene ojos, tengo mi cuerpo vibrando dentro del presente, conocí el número preciso, y ahora rojo, entonces ¿cómo eliges mi rama para descansar? Si toda tu vida te reías de la idea ¿cómo estás serena en mi copa?
Golondrina, que yo te veo gigante, ya sin ojos, con música te observo, y tú, danzas en mí.
Estoy sujeta a tu vuelo, Golondrina, que no eres mía, sino del viento.

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