La espalda


Suelta las amarras, 
descansa serena en mi pecho, 
pecho abierto a su antojo. 
Y yo que te había invitado a caminar.
Ella tan tímida camina y se deja caminar.
Se sonroja la primavera.
Árboles que sirve en sus copas, 
lo que va quedando del sol,
y yo diciendo: "quédate conmigo, por favor".
Las cosas siguen igual por acá.
Mi barrio siempre está igual.
Lo que extraño, en mi cuarto es tu pensar.
Y en todas las cosas, las rosas, tu aroma.
El gesto dulce que acompañado por tus ojos me traslada. 
Viajar. A través de tu mirada.
Entre pecas te veo, veo tu espalda, tu esencia.
En tu espalda, ahí, donde se oculta el sol.
Tengo la mano enojada por no poder tocarte.
Tus hombros descansan al mismo tiempo en que dejas por el camino un suspiro. 
Mi pierna cansada decide no responder mas a mis ordenes.
Dos que se cuidan.
Dos sin pretensiones. 
Un cielo que quiere explotar en celestes y grises, 
Las miradas perdidas del resto se ven a través del lienzo. 
¿Dónde estás tú? ¿En qué parte? Aún no te encuentro.


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