Ropa desubicada

"Cualquier coincidencia con la semejanza, es pura realidad"
Estaba todo mal-decido, quien hablaba correcto era aquel al que no se le escapaba una palabra. Casualidad absurda la de contarlo todo, vestía de negro la bestia, sin prisa. Tormenta de tormentos.
Tengo alas en mis manos, una cabeza que vuela, mi pelo también ha volado, pero la dicha es buena. Estaba todo mal copiado.
Me lo había dicho y yo no quería hacer caso, era cierto, ansias desconsoladas, sacando arrugas de la sábana. Racha del poeta que se deja enjaular, cocina sin esfuerzo las letras por igual, se come una manzana y vuelve a empezar; pobre Eva, pobre Adán. 
La natación nunca fue mi deporte favorito, una vez de imprevisto caí a lo hondo, tuve que flotar cual muerta, era lo único que quedaba, los brazos se habían cansado de tanto agitarse, "tome usted mi mano" dijo una voz gruesa, no recuerdo nada mas de aquella tarde, la luna se lo había comido todo. 
Estaba todo mal escrito. Estaba todo, pero mal escribo si me pongo nerviosa, las palabras no me salvan, ni me salen de la cabeza, la sabia decisión de un Salvador, decía "El que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos."  no era cualquier salvador, claro está, era Dalí. Enemigo viejo, recuerdo haberlo visto mañana por última vez, no sabía por qué se me había adelantado, pero yo lo saben ustedes, estaba todo, y el reloj también.
Estaba Dalí, el refrán, las palabras mal dichas, el tiempo que aún no había llegado pero estaba, en alguna parte. De seguro se había enamorado de Soledad, que no era cualquier soledad, era esa que se llamaba así y estaba sola, como canta Sabina; porque también estaba él.
La fiesta casi había comenzado. 
¿Qué hago con las comas que me comen las manos? Rompe por celos el silencio calmo, se larga por el camino que por casualidad había marcado el olvido. 
La casualidad vuelve a ser parte de la realidad, es culpa de los hechos que estaban malditos.
Sin arrogancia, ni contaminación, se apiada de la fantasía la pobre inocencia que enciende tu emoción. Olvidó la ropa sobre mi colchón ¿habrá sido congénito aquel descuido grato? 
Estaba todo, y ahora la ropa desordenada, estaba todo mal ubicado.





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