Pupila absuelta.
Me ofrece las flores marchitas que aún habitan en los
bolsillos de su mameluco manchado. Absurda actitud de creer que siempre serán
las mismas ganas de acabar con aquel frío incierto. Te busco en el rincón de mi
laberinto, confusa respiración, agitados latidos, versos desatados. Cuentas
historias en mis oídos, dibujas palabras en mi panza, recorres toda mi espalda
con tu mirada. Por momentos quisiera poder hundir mi caótica existencia
en tu extraña ternura. Pedirte que me sonrías entre mis labios y los tuyos,
estrecharte la mano sin miedo. Se que también estoy hecha de falsos
pensamientos, de soledad, de hastío e intensas noches de frío. Pero mi alma tan
rota, tan joven y tan idiota se vuelve a encender como un bichito de luz en tu
piel, cuando tus pupilas me miran, la razón estacada en mil recuerdos
simplemente vuela y se olvida del resto.

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